Revisión tras el nacimiento.
Es especialmente importante que, tras un parto con intervención, (epidural, oxitocina sintética, instrumental o cesárea), revisemos las posibles consecuencias que han podido acontecer en el/la bebé.
La osteopatía pediátrica nos da múltiples herramientas para valorar cráneo y suturas; columna vertebral; sistema digestivo; pelvis, caderas y miembros inferiores, para poder saber cuanto antes si necesita tratamiento manual o hay que derivar a otro/a especialista. Recomendamos que esta valoración se haga lo antes posible, preferiblemente antes de llegar a los 3 meses.
Reflujo gastroesofágico.
Que tu bebé dé “bocanadas” justo al tumbarlo tras comer es normal. Pero si lo hace constantemente, lo cambies o no de posición, justo después o al tiempo de haber comido, en grandes cantidades, que salga a propulsión, o incluso con la leche cortada (huele a ácido y tiene textura como de yogur), NO ES NORMAL. Puede tratarse de Reflujo gastroesofágico, una patología común y que puede llegar a ser severa si no se trata a tiempo o se desconoce su origen, ya que éste puede ser diverso (anquiloglosia, inflamación abdominal, hipotonía o atrofia del cardias, problema de succión/agarre, etc.).
Revisiones del desarrollo psicomotor.
A lo largo de los primeros 3 años de vida, podemos valorar en las ventanas de desarrollo, crisis relacionadas con la lactancia y las regresiones del sueño, nutrición, ritmo intestinal y visión, para ver si su desarrollo global está siendo el adecuado, si necesita tratamiento o derivación a otro/a especialista.
Cólico del lactante / Meteorismo / Disquecia.
¿Sabías que la gran mayoría de los llamados “cólicos de lactante” en realidad no lo son? Este “cajón de sastre” de todo aquel llanto inespecífico y malestar que afecta a bebés de entre 0 y 4 meses, suele ser el final de una cadena de disfunciones que afectan al cráneo, la lengua y el sistema digestivo de tu bebé.
Tras una anamnesis exhaustiva y de una valoración de inervación, funcionalidad muscular, succión/agarre y lengua, vemos que hasta llegar a ese molesto “cólico” o a esos “gases” o a esa “disquecia” muchas otras cosas pueden estar fallando: lactancia, estrés en la diada madre-bebé tras parto traumático y/o de alta intervención, contacto insuficiente…
Gracias a la amplia formación de Virginia Hidalgo en Osteopatía pediátrica, lactancia, porteo y anquiloglosia, podemos solucionar estas disfunciones y hacer que mejore o derivar en caso de necesitar otro tipo de intervención (pediatra, nutricionista, asesora de lactancia, médico digestivo…)
Valoración de Reflejos primitivos.
El/la bebé cuando nace viene dotado/a de una serie de movimientos automáticos diseñados para asegurarle la supervivencia en el nuevo entorno. Estos movimientos son los reflejos primitivos y le ayudan, por ejemplo, a avanzar por el canal del parto, tomar aire y romper a llorar, agarrarse, succionar, etc. No obstante, los reflejos primitivos deben tener una vida limitada y cuando han cumplido su misión, deben inhibirse o integrarse en los llamados reflejos posturales (adquisición de una habilidad), esto debe suceder antes de los 12 meses de edad a mucho tardar. Si los reflejos quedan activos, generalmente porque la/el bebé se ha saltado alguna fase del desarrollo o ha tenido algún obstáculo (falta de tiempo en suelo, órtesis, hospitalización…) impedirán el desarrollo óptimo del niño o de la niña para interactuar eficazmente con el entorno.
Valoración postural completa
Este texto se enfoca en la prevención y en cómo pequeños detalles en la postura actual pueden ser la clave del desarrollo futuro.
El cuerpo de un niño es un mapa en constante cambio. Desde que nacen, su estructura ósea y muscular se va moldeando en respuesta a la gravedad, al movimiento y a los estímulos del entorno. Una valoración postural completa no busca solo detectar desviaciones visibles, sino entender cómo el niño habita su cuerpo.
A menudo, asimetrías leves, una pisada con poco apoyo o una tendencia a inclinar la cabeza pueden ser señales de que el sistema musculoesquelético está compensando alguna tensión interna. Si estas tensiones no se equilibran a tiempo, el cuerpo construye su crecimiento sobre una base inestable, lo que puede derivar en dolores, fatiga o falta de coordinación en etapas posteriores. Evaluar a tiempo es darles la oportunidad de crecer con un eje sólido y armónico.
Terapia Osteopática Respiratoria
Respirar no es solo una función de los pulmones; es un movimiento mecánico global. Para que un bebé o un niño respire con libertad, necesita que su caja torácica, su diafragma y su columna tengan una movilidad total. La Terapia Osteopática Respiratoria actúa sobre las restricciones de tejido que impiden que este «engranaje» funcione correctamente.
Tras episodios de bronquiolitis, neumonías o simplemente por tensiones durante el parto, el tórax puede volverse rígido y la musculatura respiratoria puede agotarse. Mediante técnicas manuales suaves y respetuosas, liberamos las tensiones en las costillas y el diafragma, facilitando que el moco se movilice mejor y que el intercambio de oxígeno sea eficiente. No solo tratamos el síntoma, ayudamos al cuerpo a recuperar su mecánica natural de salud.
Fisioterapia Respiratoria
La respiración al nacer es el primer acto de autonomía y depende de una estructura mecánica diseñada para movilizar el aire sin esfuerzo. Esta función requiere que la caja torácica, el diafragma y la columna actúen en perfecta sintonía, permitiendo que el pulmón se expanda y se limpie de forma natural. No obstante, esta capacidad mecánica puede verse limitada si el tórax pierde su elasticidad o si la musculatura respiratoria se agota prematuramente, algo que debería estar optimizado tras los primeros meses de vida. Si las restricciones mecánicas persisten, generalmente porque el/la bebé ha sufrido tensiones en el parto o ha tenido algún obstáculo (bronquiolitis recurrentes, falta de movimiento libre, hospitalización…) impedirán el drenaje natural de las mucosidades. Esto atrapa al niño o niña en un círculo vicioso de infecciones y fatiga, limitando su energía para alimentarse, descansar e interactuar eficazmente con su entorno.